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Prueba y Lección de uso y conducción: RENAULT Dauphine/Ondine de 1.963
Publicado el  22/02/2012
Editado por Joan Kaiser

El Renault «Dauphine» es, después del Seat «600», el coche más difundido en nuestro país. Desde agosto de 1958 a hoy han sido construidos más de 80.000 unidades. ¿Cuántos, poseedores o no de este popular automóvil, lo conocen a fondo? Podemos asegurar que son muchos menos de los que generalmente se cree. Y esta laguna supone un grave inconveniente, no sólo para la economía del usuario, sino para la seguridad del que viaja.
Conocer las virtudes y los defectos del propio coche significa poderlo conducir sin riesgo, y aprovechar al máximo sus posibilidades. Evidentemente, no puede juzgarse a un automóvil a través de los prospectos publicitarios de las casas constructoras. Para conocerlos bien es necesario realizar con ellos rigurosas pruebas en carretera, análisis técnicos y experimentos especiales que el simple automovilista no está en condiciones de efectuar.
Y he aquí nuestra misión. CUATRORUEDAS realiza estas pruebas para sus lectores, y en estas páginas explicamos las características del «Dauphine-Ondine», dando a la vez consejos para conducirlo con seguridad y economía. Es decir, un análisis crítico, sin asperezas ni indulgencias.
De los 3 modelos «Dauphine» hemos escogido el «Ondine» 4 marchas, por ser el que goza hoy de la preferencia de los automovilistas españoles. 

 

 CON LAS MANOS PUEDE ACCIONARSE

 
CON LOS PEDALES PUEDE ACCIONARSE
 
el embrague
el freno
el acelerador

Los pedales se hallar» demasiado juntos uno del otro, al menos para las personas de talla grande. Por ello hay que estar atentos cuando se pisa el pedal del freno para no tocar al mismo tiempo el acelerador. Por otra parte, la barra de la dirección estorba cuando hay que maniobrar improvisadamente, ya que se tropieza en ello con el pie.
 
 
 
 
ANTE USTEDES SE ENCUENTRAN:
 
 
 
 
 
El comportamiento en carretera del «Dauphine» podemos considerarlo satisfactorio. Es, podríamos decir, un coche de temperamento deportivo, característica que puede sumarse ai moderado coste de ejercicio debido a un consumo no exagerado.
Para coches «bien nacidos» la velocidad máxima sube a unos 115 kilómetros por hora, valor aceptable dada la cilindrada del coche y, sobre todo teniendo en cuenta las limitadas posibilidades ofrecidas por los frenos y por la estabilidad, cuando se alcanzan velocidades altas.
El motor es la parte más brillante del «Dauphine»: vivaz, rápido y seguro en la aceleración, y con buenas dotes de elasticidad. El confort de marcha casi alcanza el que nosotros consideramos como nivel aceptable de comodidad.
En definitiva, podemos decir que el «Dauphine» es un coche que está en condiciones de garantizar, incluso en condiciones de uso desesperadas una vida servicial y bastante larga. 
 
Aunque más voluminoso que el Seat «600», el «Dauphine» es de conducción agradable en ciudad, porque puede enfilarse con agilidad en el tráfico.
La ligereza de la dirección, desagradable a velocidades altas, resulta suave en. la ciudad, permitiendo conducir el coche sin fatiga. La visibilidad hacia delante es satisfactoria, y la forma de la carrocería facilita el aparcamiento entre los demás coches.
Gracias a un radio de giro limitado, las maniobras de inversión de marcha son veloces. La 1.ª no sincronizada supone una dificultad, por cuanto la 2.ª no es suficiente para reemprender la marcha después de una reducción de la velocidad. Este es un detalle que pone de relieve las preocupaciones de economía imperante en la Renault.
Responde muy bien al primer golpe de acelerador, especialmente en 1.ª, lo que permite un arranque rápido después de los semáforos, sí se desea y si vale la pena.
El consumo en ciudad alcanza los 7 a 10 litros por 100 km.y considerado aceptable teniendo en cuenta las dotes de potencia del motor. El acceso a los asientos posteriores, gracias a las 4 puertas, no presenta los inconvenientes del «600», al menos en lo que se refiere a las personas de estatura normal.
Señalamos el inconveniente que supone la rueda de recambio alojada bajo el morro del coche, expuesta a los golpes.
Es necesario prestar atención cuando se aparca el coche contra la acera, o cuando se pasa sobre cualquier obstáculo en la carretera. 
 
Aquí es donde el «Dauphine» revela sus dotes de vivacidad y rapidez, así como la «rabia» de su motor, el cual representa el punto de fuerza de este automóvil.
A velocidad moderada el coche entra en las curvas con seguridad. Bajo este punto de vista, el coche ofrece discreta satisfacción al conductor; pero si la marcha adquiere un aspecto más bien deportivo, los frenos y la estabilidad advierten al conductor que debe moderar sus ímpetus. Especialmente cuando han de tomarse varias curvas en «S», la reacción del motor incita a tomarlas con demasiada fuerza. Y he aqui el error. El «Dauphine» no advierte: alcanza el límite con facilidad, e improvisadamente lo supera. A veces no hay remedio.
Los frenos hay que evitar usarlos demasiado, procurando frenar en lo posible con el motor en los descensos, introduciendo la 3.ª o la 2.ª marcha. Como ya hemos dicho, la conducción no es pesada gracias a la ligereza de la dirección, y el coche parece creado a propósito para las carreteras sinuosas. Un pequeño inconveniente: demasiado demultiplicación, ya que son necesarias 4 vueltas y media del volante para obtener el giro completo.
Como en el caso de marcha en ciudad, es deplorable que la 1.ª no sea sincronizada.
 
 
El «Dauphine» es un interesante ejemplo de coche «ciudad-carretera». Sus prestaciones son satisfactorias, y un conductor hábil puede obtener con él medias horarias muy buenas. Es lógico que, en este caso caso, es necesario viajar casi siempre a todo gas y con el motor a un régimen de revoluciones demasiado alto.
El consumo es de unos 7 litros por 100 km., y aun cuando el coche marche al máximo, es casi imposible consumir más de los 8 litros por 100 km.
En las rectas, pasados los 90 km/h., el conductor nota una desagradable sensación de ligereza de la dirección y de la escasa adherencia en las ruedas anteriores, especialmente sobre carreteras malas, y cuando el conductor viaja solo.
La sensibilidad al viento lateral es muy notable, por lo cual se recomienda al conductor mucha cautela. Y en cuanto a la estabilidad de marcha en curva, es una característica que la casa constructora no ha conseguido poner completamente a punto. Tampoco los frenos están o la altura del motor, sobre todo a velocidades altas. Naturalmente, el Dauphine antes o después, se para. Pero mientras se espera que esto suceda, el conductor, a veces, tendrá motivos para dudar sobre cuándo y cómo se parará.
La suspensión ofrece un confort aceptable incluso en carretera ondulada. Por lo tanto, está fuera de crítica. Y la calefacción y aireación del interior es eficaz.
 
 
 
EN CURVA CONDUZCALO ASI
 
 
 
 
Para cada tipo de automóvil, cuando se recorre una curva, es necesario un sistema de conducción particular. Por lo tanto, los automovilistas deben convencerse de que, a pesar de su habilidad, no pueden «tomar» una curva con el «Dauphine» de la misma forma que con el «1.400».

Los consejos que aquí damos para el «Dauphine» pueden ser útiles para todos los conductores, comprendidos los de temperamento tranquilo. Les recordamos que, conocer a fondo las características de estabilidad en la marcha del propio coche, es un elemento de seguridad más importante, por ejemplo, que conocer los espacios teóricos de frenado. Será por lo tanto mérito del conductor, si un improvisado derrapaje no se convierte en un irremediable accidente.

El «Dauphine» es un coche que requiere, dada la posición del motor posteriormente, mayor atención y habilidad, especialmente a velocidades altas. No se debe recorrer la curva acelerando continuamente, sino frenar antes de entrar en la misma y acelerar luego, teniendo cuidado de no sacar el pie del acelerador, aun cuando se vea que el cohe derrapa improvisadamente. Tampoco se deberá frenar, ya que entonces se aumenta el desplazamiento lateral. En las curvas estrechas introduzcan una marcha corta (la 2.ª ó la 3.ª). De este modo el motor ejercita primero una acción frenante, y después, mientras se recorre la curva, les da la facultad de disponer de una aceleración mayor y de una buena adherencia de las ruedas posteriores sobre la carretera para salir rápidamente de la curva. El volante deberá ser maniobrado con toda rapidez. Y si la ruedas posteriores tienden a derrapar, ligeras correcciones del volante mantendrán el coche en su trayectoria justa. No intenten reemprender en el momento mismo en que se produce el derrapaje, sino esperar a que el «Dauphine» haya vuelto ligeramente hacia el lado izquierdo de la carretera. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 
 

LOS 3 HERMANOS RENAULT


Estas son ias características que diferencian a las 3 versiones del «Dauphine» montados por la Renault - España en
Valladolid

 

 

 EL DIAGRAMA DEL PELIGRO

Estas son las distancias necesarias para detenerse cuando se viaja a 60, 80 y 100 kilómetros por hora, en carretero seca. Cuando
llueve, el espacio indicado se duplica. Por lo tanto es preciso frenar mucho antes o, mejor aún, ir más despacio.
 
 
LAS MANOS EN SU SITIO

 Las manos deben empuñar el volante en dos puntos diametralmente opuestos. De este modo se puede girar el volante en los dos sentidos con facilidad, sin desplazar las manos. No se debe aferrar el volante fuertemente, sino con elasticidad, haciendo trabajar incluso las articulaciones de la muñeca.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
APRENDAMOS A CAMBIAR

Si viajan decididos, cambiando la marcha en el momento justo, crearán las mejores condiciones de funcionamiento pora el motor. De esta forma evitarán que aumente excesivamente el consumo y el desgaste de las piezas. Tengan presente que no es aconsejable hacer girar el motor a todo gas, ni tampoco hocerlo funcionar lentamente con la marcha puesta. Por ejemplo, es peor viajar en 4.ª a 20 km/h., que correr siempre en 4.ª a 90 kmf/h. Véase a la izquierda cuáles son las marchas que hay que tener pora las velocidades comprendidas en los sectores indicados sobre el taquímetro.
 
 
CONSUMO

Esten ilustraciones les dan una ¡dea de cómo el consumo no aumento proporcionalmente a la velocidad, sino en medida mucho mayor. Por lo tanto, de la forma en que se conduce depende la posibilidad de hacer más o menos kilómetros can un litro de gasolina. Procuren acelerar dando gas gradualmente; es todo cuanto se necesita para alcanzar la velocidad deseada. Pisando a fondo el pedal no se aumenta la capacidad de ace» leractón del «Dauphine», aumentando, por el contrario, el consumo de gasolina. Si notasen un excesivo consumo dependerá de su forma de conducir poco hábil, o bien de una mala puesta a punto dei motor.

Sobre el «Dauphine» pueden coer muchos juicios negros; pero no podrá negarse que es un brillante ejemplo dé coche con limitado consumo de gasolina.
 
Editado por Joan Kaiser
FUENTE: Cuatroruedas nº 4 Diciembre de 1.963
 
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